Cirugía de Cataratas
Facoemulsificación · Lentes intraoculares · Técnica mínimamente invasiva


La catarata se produce cuando el cristalino, la lente natural del ojo, pierde su transparencia. Esto dificulta el paso de la luz hacia la retina, afectando la nitidez con la que percibimos las imágenes.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la visión borrosa o nublada, la pérdida de intensidad de los colores y la sensación de ver como a través de un vidrio empañado. Estos cambios pueden aparecer de forma gradual y afectar uno o ambos ojos.
En las primeras etapas, es posible que la catarata no genere molestias evidentes. Sin embargo, a medida que avanza, puede dificultar actividades cotidianas como leer, conducir o reconocer detalles. Por eso, los controles oftalmológicos son fundamentales para detectar esta condición y evaluar cómo evoluciona la visión.
Aunque las cataratas son frecuentes con el paso de los años, existen tratamientos para abordarlas. Actualmente, la cirugía es el único tratamiento eficaz para eliminar una catarata, ya que no existen gotas ni medicamentos que reviertan la opacidad del cristalino.
Ante cualquier cambio en la visión, es importante consultar con un oftalmólogo, quien podrá realizar un examen completo y determinar el tratamiento más adecuado para cada caso.


Las cataratas suelen avanzar de manera gradual. A medida que el cristalino pierde transparencia, pueden aparecer diferentes cambios en la visión:
- Visión borrosa o nublada, generalmente sin dolor.
- Dificultad para ver de noche o en ambientes con poca iluminación.
- Molestias ante luces intensas o reflejos.
- Halos alrededor de las fuentes de luz.
- Colores menos vivos o con una tonalidad amarillenta.
- Necesidad de mayor iluminación para leer o realizar tareas cotidianas.
- Cambios frecuentes en la graduación de los anteojos.
- Visión doble en un solo ojo.
Las cataratas están asociadas al envejecimiento, aunque su aparición y evolución varían de una persona a otra.
Cuando la catarata afecta significativamente la calidad visual, puede indicarse una cirugía para retirar el cristalino opacificado y reemplazarlo por una lente intraocular artificial.


La facoemulsificación es una de las técnicas más utilizadas para operar las cataratas.
El procedimiento comienza con una pequeña incisión en la córnea. A través de ella, el cirujano introduce un instrumento que utiliza ultrasonido para fragmentar el cristalino opaco y facilitar su extracción.
Una vez retirado, se coloca una lente intraocular (LIO) transparente que permite enfocar la luz hacia la retina. Esta lente queda implantada de forma permanente dentro del ojo.


Después de extraer la catarata, la lente intraocular reemplaza la función óptica del cristalino natural. Existen distintos tipos de lentes, con características y objetivos visuales específicos.
La elección depende de factores como la graduación, la presencia de astigmatismo, la salud ocular y las necesidades visuales de cada persona.
Diseñada para ofrecer una visión nítida a una distancia determinada, habitualmente de lejos.
Quienes eligen esta opción suelen necesitar anteojos para leer, utilizar el celular o realizar otras actividades que requieren visión cercana.
Diseñada para ofrecer visión a diferentes distancias: cerca, lejos y en algunos modelos también a distancias intermedias. Puede reducir la dependencia de los anteojos después de la cirugía.
En algunos casos pueden producirse halos alrededor de las luces, deslumbramiento o menor sensibilidad al contraste, especialmente durante la noche.
Es importante evaluar los hábitos y las necesidades visuales de cada paciente antes de elegirlas.
Diseñada para corregir el astigmatismo, una alteración de la forma en que el ojo enfoca la luz que puede provocar visión borrosa o distorsionada.
Estas lentes incorporan una corrección específica para el astigmatismo y pueden ser una opción adecuada para pacientes que presentan esta condición.
La indicación debe realizarse mediante una evaluación oftalmológica personalizada.
Lente de tecnología avanzada que permite una visión más continua y nítida a diferentes distancias, especialmente de lejos y a distancia intermedia.
- Mayor independencia de los anteojos.
- Buena visión lejana e intermedia.
- Visión más cómoda en actividades diarias.
- Menos halos y reflejos nocturnos que las multifocales tradicionales.
Para leer letras pequeñas o tareas muy cercanas puede ser necesario utilizar anteojos.
Cirugía de Retina y Vítreo
En Oftalmed brindamos atención especializada en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades de la retina y el vítreo, estructuras fundamentales para una buena visión. Algunas de estas enfermedades requieren tratamiento quirúrgico para preservar, estabilizar o recuperar la visión. La principal técnica utilizada es la vitrectomía, una cirugía de alta precisión que permite acceder al interior del ojo y tratar diferentes alteraciones de la retina y el vítreo mediante instrumental microquirúrgico.


Ocurre cuando la retina se separa de su posición normal. Es una urgencia oftalmológica que requiere evaluación inmediata. El tratamiento quirúrgico busca volver a colocar la retina en su lugar y evitar una pérdida visual permanente. Según el caso, pueden utilizarse técnicas como la vitrectomía, el láser y la colocación de gas o aceite de silicona.
Es una fina capa de tejido que se forma sobre la superficie de la mácula, la zona responsable de la visión central. Puede provocar visión borrosa o distorsionada. Cuando afecta significativamente la visión, se realiza una vitrectomía con extracción de la membrana para mejorar la anatomía de la retina y, en muchos casos, la calidad visual.
Es una pequeña abertura que se produce en el centro de la retina y puede ocasionar dificultad para leer, reconocer rostros o distinguir detalles. Su tratamiento consiste en una vitrectomía con técnicas específicas sobre las membranas retinianas y la colocación de una burbuja de gas que favorece el cierre del agujero.
La diabetes puede producir alteraciones en los vasos sanguíneos de la retina, generando hemorragias dentro del ojo y, en casos avanzados, desprendimientos de retina por tracción. La vitrectomía permite retirar la sangre, liberar las tracciones y aplicar tratamiento láser cuando es necesario.
Se produce cuando hay sangrado dentro de la cavidad vítrea, provocando una disminución de la visión que puede ser importante. En determinados casos, cuando la hemorragia no se resuelve o existe una enfermedad retinal asociada, se indica una vitrectomía para retirar la sangre y tratar su causa.
En Oftalmed, cada paciente recibe una evaluación oftalmológica integral, apoyada en estudios de diagnóstico por imágenes que permiten identificar las alteraciones de la retina y determinar el tratamiento más adecuado.
Nuestro objetivo es ofrecer una atención especializada, con información clara y acompañamiento durante todo el proceso, desde el diagnóstico hasta el seguimiento posterior a la cirugía.
La detección temprana y el tratamiento oportuno son fundamentales para proteger la visión.
Cirugía Refractiva
La cirugía refractiva comprende diferentes procedimientos destinados a corregir problemas de visión como la miopía, hipermetropía y astigmatismo, con el objetivo de reducir o eliminar la dependencia de anteojos y lentes de contacto. Gracias a los avances tecnológicos, hoy es posible ofrecer tratamientos personalizados, adaptados a las características visuales y anatómicas de cada paciente.
¿Qué problemas visuales se pueden corregir?
Produce dificultad para ver objetos lejanos con claridad. La cirugía refractiva permite modificar el poder óptico del ojo para mejorar la visión a distancia.
Puede ocasionar dificultad para enfocar objetos cercanos y, en algunos casos, también lejanos. Determinadas técnicas quirúrgicas permiten corregir este defecto visual.
Se produce cuando la córnea o el cristalino presentan una curvatura que genera visión borrosa o distorsionada. La cirugía refractiva puede corregir estas irregularidades ópticas y mejorar la calidad visual.
También conocida como vista cansada, aparece habitualmente después de los 40 años y dificulta la visión cercana. Existen diferentes alternativas quirúrgicas que pueden reducir la dependencia de anteojos para leer.
¿Qué técnicas se utilizan?
Mediante técnicas como LASIK o PRK, se modifica la curvatura de la córnea para corregir defectos refractivos. Son procedimientos de corta duración, realizados con anestesia en gotas y sin necesidad de internación.
En determinados pacientes, especialmente cuando presentan defectos refractivos elevados o no son candidatos a cirugía láser, es posible implantar una lente intraocular conservando el cristalino natural.
En pacientes seleccionados, especialmente cuando existe presbicia o cambios en el cristalino, puede indicarse su reemplazo por una lente intraocular. Según las necesidades visuales, pueden utilizarse lentes monofocales, de rango extendido o multifocales.
No todas las personas son candidatas a cirugía refractiva. Por eso, antes de indicar un procedimiento es fundamental realizar una
evaluación oftalmológica completa.
En OFTALMED contamos con tecnología diagnóstica para estudiar las características de la córnea, la graduación, la salud ocular y las
necesidades visuales de cada paciente.
Estos estudios permiten determinar qué alternativa puede ofrecer el mejor equilibrio entre seguridad, calidad visual y expectativas.
En OFTALMED, entendemos que cada paciente tiene necesidades visuales diferentes.
Nuestro objetivo es brindar asesoramiento especializado, información clara y acompañamiento durante todo el proceso, para elegir
el tratamiento más adecuado en cada caso.
Ver bien sin depender tanto de los anteojos puede ser posible. El primer paso es una evaluación oftalmológica especializada.
Inyecciones Intravítreas
Las inyecciones intravítreas son un tratamiento que permite administrar medicamentos directamente en el interior del ojo para tratar distintas enfermedades de la retina que pueden comprometer la visión. Se trata de un procedimiento rápido, mínimamente invasivo y realizado bajo anestesia local con gotas, que permite actuar directamente sobre la zona afectada.

¿Qué enfermedades se tratan con inyecciones intravítreas?
En su forma húmeda, esta enfermedad produce el crecimiento de vasos sanguíneos anormales debajo de la retina, que pueden generar líquido, hemorragias y pérdida de la visión central. Las inyecciones intravítreas ayudan a controlar la actividad de estos vasos y preservar la visión.
La diabetes puede provocar acumulación de líquido en la mácula, la zona de la retina responsable de la visión central y de los detalles. El tratamiento intravítreo permite reducir la inflamación y el edema, favoreciendo la estabilización y, en algunos casos, la mejoría visual.
Cuando se obstruye una vena de la retina, puede producirse acumulación de líquido en la mácula y disminución de la visión. Las inyecciones intravítreas permiten tratar el edema asociado y mejorar el pronóstico visual.
Es la formación de vasos sanguíneos anormales debajo de la retina, que puede aparecer asociada a distintas enfermedades, como la miopía elevada. El tratamiento intravítreo busca controlar estos vasos y evitar un mayor daño visual.
La aplicación se realiza con anestesia tópica mediante gotas y bajo estrictas condiciones de asepsia. Habitualmente dura solo
unos minutos y el paciente puede regresar a su domicilio el mismo día.
Según la enfermedad y su evolución, pueden ser necesarias varias aplicaciones y controles periódicos.
En OFTALMED, cada paciente es evaluado mediante un examen oftalmológico completo y estudios de alta precisión, como la tomografía
de coherencia óptica (OCT), que permite analizar las diferentes capas de la retina y controlar la respuesta al tratamiento.
Nuestro objetivo es preservar la visión, controlar la progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes,
mediante un tratamiento individualizado y un seguimiento cercano.
¿Qué es el glaucoma?
El glaucoma es una enfermedad ocular que produce un deterioro progresivo e irreversible del nervio óptico, estructura encargada de transmitir la información visual desde la retina hacia el cerebro.
Uno de los principales factores de riesgo es la presión intraocular elevada, que puede producirse cuando el líquido que circula dentro del ojo, denominado humor acuoso, no se drena adecuadamente. Esta situación puede favorecer el daño de las fibras nerviosas y comprometer progresivamente la visión. Sin embargo, el glaucoma también puede desarrollarse en personas con valores de presión ocular considerados normales.
El glaucoma suele avanzar de manera silenciosa. En sus etapas iniciales generalmente no provoca molestias ni cambios evidentes en la visión, por lo que muchas personas desconocen que padecen la enfermedad.
La detección temprana, mediante controles oftalmológicos periódicos y estudios específicos, es fundamental para iniciar el tratamiento oportunamente, reducir el riesgo de progresión y preservar la capacidad visual.


Glaucoma de ángulo abierto:
Se desarrolla cuando la malla trabecular, encargada de drenar el humor acuoso del ojo, pierde eficiencia en su funcionamiento. Como consecuencia, la presión intraocular puede elevarse y, si se mantiene en el tiempo, provocar un daño progresivo del nervio óptico.
Sin embargo, este daño puede producirse con diferentes niveles de presión ocular según cada persona. Por este motivo, el oftalmólogo debe determinar cuál es la presión más adecuada para cada paciente.
Además de medir la presión intraocular, es fundamental evaluar el nervio óptico y la función visual mediante estudios específicos, tanto para establecer un diagnóstico preciso como para realizar un seguimiento adecuado de la enfermedad.
Glaucoma de presión normal:
Tradicionalmente, se considera que la presión intraocular se encuentra dentro de valores normales cuando es igual o inferior a 21 mmHg. Sin embargo, algunas personas pueden desarrollar daño del nervio óptico y alteraciones del campo visual aun presentando presiones dentro de ese rango.
Por otra parte, se denomina hipertensión ocular a la presencia de una presión intraocular superior a 21 mmHg sin evidencia de daño glaucomatoso en el nervio óptico ni en el campo visual. Estos pacientes requieren controles periódicos, ya que algunos presentan mayor riesgo de desarrollar glaucoma.
Glaucoma de ángulo estrecho o cerrado:
Se produce cuando el espacio entre el iris y la córnea, donde se encuentra el sistema de drenaje del humor acuoso, es demasiado estrecho. En determinadas circunstancias, el iris puede bloquear la salida del líquido intraocular y provocar un aumento de la presión ocular.
Cuando este bloqueo ocurre de manera repentina y completa, puede desencadenarse una crisis aguda de cierre angular, caracterizada por dolor ocular intenso que puede extenderse hacia la frente y la cabeza, enrojecimiento del ojo, visión borrosa, disminución de la visión, percepción de halos alrededor de las luces, cefalea, náuseas y vómitos.
Una crisis aguda de cierre angular constituye una emergencia oftalmológica y requiere atención médica inmediata para evitar daños irreversibles en la visión.
Glaucoma secundario:
Es aquel que se desarrolla como consecuencia de otra enfermedad ocular o de determinados factores externos. Entre sus posibles causas se encuentran los traumatismos oculares, el uso prolongado de corticoides, algunos tumores intraoculares, el síndrome de pseudoexfoliación y el síndrome de dispersión pigmentaria, entre otros.
Glaucoma congénito:
Es una forma poco frecuente de glaucoma que se manifiesta desde el nacimiento o durante los primeros años de vida. Se origina por una alteración en el desarrollo de las estructuras responsables del drenaje del humor acuoso, lo que dificulta su salida y favorece el aumento de la presión intraocular.
Los primeros signos que pueden observar los padres incluyen sensibilidad excesiva a la luz (fotofobia), lagrimeo persistente y tendencia a mantener los ojos cerrados.
A medida que la enfermedad progresa, la córnea puede adquirir un aspecto opaco y los ojos pueden aumentar de tamaño.
Su identificación y tratamiento tempranos son fundamentales para prevenir alteraciones visuales permanentes.
- La edad
- Antecedentes de migraña, diabetes y presión arterial baja
- Etnia africana o hispana
- Los asiáticos tienen mayor riesgo de glaucoma de ángulo cerrado
- Hipermetropía, tienen mayor riesgo de ángulo cerrado
- Miopía
- Córnea central delgada
- Presión intraocular alta
- No concurrencia a los controles médicos oftalmológicos
- Campo visual computarizado: estudio funcional.
- Paquimetría: medición de espesor central corneal.
- OCT (Tomografía de Coherencia óptica) de capas de fibras y células ganglionares: estudio estructural.
- Retinografía color de nervio óptico.
El tratamiento del glaucoma tiene como objetivo controlar la presión intraocular y prevenir o retrasar el daño progresivo del nervio óptico, preservando la visión.
La elección del tratamiento depende del tipo de glaucoma, su grado de evolución y las características particulares de cada paciente. Actualmente existen diferentes alternativas terapéuticas, que incluyen medicamentos, procedimientos láser y técnicas quirúrgicas.
Tratamiento con gotas oftálmicas:
Los medicamentos en forma de gotas constituyen una de las principales opciones para controlar la presión intraocular.
Existen diferentes grupos de fármacos que actúan disminuyendo la producción del humor acuoso o favoreciendo su drenaje.
La elección del medicamento se realiza de manera individualizada, considerando los antecedentes médicos, otras enfermedades y los tratamientos que recibe cada paciente.
La constancia es fundamental: las gotas deben aplicarse diariamente, respetando las indicaciones del oftalmólogo. No se debe suspender ni modificar el tratamiento sin consultar previamente.
Iridotomía periférica con láser YAG:
Es un procedimiento láser utilizado principalmente en pacientes con ángulos iridocorneales estrechos o determinados tipos de glaucoma por cierre angular.
Consiste en realizar una pequeña abertura en la periferia del iris para facilitar el paso del humor acuoso entre las cámaras del ojo y reducir el riesgo de bloqueo pupilar.
Se efectúa de manera ambulatoria, utilizando gotas anestésicas, y generalmente requiere un breve tratamiento antiinflamatorio posterior.
Iridoplastia periférica con láser:
Este procedimiento utiliza energía láser para producir una contracción controlada del tejido periférico del iris, favoreciendo la apertura del ángulo de drenaje ocular.
Puede indicarse en determinadas situaciones de cierre angular, especialmente en pacientes con configuración de iris en meseta.
Es un tratamiento ambulatorio que se realiza con anestesia tópica.
Trabeculoplastia selectiva con láser (SLT):
La trabeculoplastia selectiva es una alternativa eficaz y mínimamente invasiva para disminuir la presión intraocular en pacientes con glaucoma de ángulo abierto o hipertensión ocular.
El láser actúa sobre la malla trabecular, estimulando mecanismos biológicos que favorecen la salida del humor acuoso.
Puede utilizarse como tratamiento inicial o como complemento de la medicación, según las características de cada caso.
Trabeculectomía:
Es una cirugía filtrante destinada a reducir la presión intraocular cuando se requiere un control más intenso de la enfermedad.
Consiste en crear una nueva vía de drenaje para el humor acuoso, permitiendo su salida hacia un espacio ubicado debajo de la conjuntiva.
Puede indicarse cuando el tratamiento médico o láser no alcanza la presión deseada, o como primera alternativa quirúrgica en determinados glaucomas avanzados.
Se realiza habitualmente de manera ambulatoria y requiere controles posoperatorios periódicos para evaluar su funcionamiento y favorecer una adecuada cicatrización.
Implantes de drenaje: válvula de Ahmed:
Los dispositivos de drenaje son una alternativa quirúrgica para pacientes con glaucomas complejos o de difícil control.
La válvula de Ahmed consiste en un pequeño tubo conectado a una placa que permite conducir el humor acuoso hacia un espacio de filtración, contribuyendo a disminuir la presión intraocular.
Puede utilizarse en glaucomas neovasculares, inflamatorios, traumáticos o en pacientes con antecedentes de cirugías filtrantes previas.
La indicación depende de las características de cada ojo y requiere seguimiento especializado.
Cirugías mínimamente invasivas del glaucoma (MIGS):
Las técnicas mínimamente invasivas buscan mejorar el drenaje del humor acuoso mediante procedimientos que producen menor alteración de los tejidos oculares.
Entre ellas se encuentran diferentes dispositivos y técnicas que actúan sobre la malla trabecular y el canal de Schlemm, como iStent, Trabectome y canaloplastia.
En determinados pacientes pueden combinarse con la cirugía de cataratas.
Su indicación depende del tipo y la gravedad del glaucoma, así como del nivel de presión intraocular que se necesita alcanzar.
Ciclofotocoagulación transescleral:
Es un procedimiento que utiliza energía láser para actuar sobre el cuerpo ciliar, estructura responsable de producir el humor acuoso.
Su finalidad es disminuir la presión intraocular mediante la reducción de la producción de este líquido.
Existen diferentes modalidades, incluyendo la ciclofotocoagulación con micropulsos, que permiten adaptar el tratamiento a las necesidades de cada paciente.
Generalmente se realiza en un ámbito quirúrgico, con anestesia local.
Un tratamiento personalizado para cada paciente:
En OFTALMED entendemos que cada paciente con glaucoma requiere una evaluación individualizada.
Nuestro objetivo es detectar la enfermedad tempranamente, controlar su evolución y seleccionar las alternativas terapéuticas más adecuadas para preservar la función visual y la calidad de vida.
El glaucoma puede avanzar sin producir síntomas. El diagnóstico precoz y el seguimiento periódico son fundamentales para proteger la visión.