Especialidad 07
Uveítis e inflamaciones oculares
La uveítis es un proceso inflamatorio que afecta la úvea, una capa del ojo formada por el iris, el cuerpo ciliar y la coroides. Esta inflamación también puede extenderse a otras estructuras oculares, como la retina, el vítreo y el nervio óptico, comprometiendo la calidad visual.
Puede presentarse a cualquier edad, afectar uno o ambos ojos y manifestarse de forma repentina o progresiva. En algunos pacientes aparece como un episodio aislado, mientras que en otros puede tener un comportamiento recurrente o crónico.
Los síntomas más frecuentes incluyen enrojecimiento ocular, dolor, sensibilidad a la luz (fotofobia), visión borrosa, aparición de manchas flotantes y disminución de la agudeza visual. Algunas formas de uveítis, sin embargo, pueden evolucionar silenciosamente, sin molestias evidentes.
Las causas son diversas. Pueden estar relacionadas con enfermedades autoinmunes o inflamatorias sistémicas, infecciones y alteraciones del sistema inmunológico. En otros casos, no es posible identificar una causa específica.
Existen diferentes tipos de uveítis según la región del ojo comprometida: anterior, intermedia, posterior y panuveítis. Identificar correctamente el tipo de inflamación es fundamental para establecer el tratamiento más adecuado.
En OFTALMED realizamos una evaluación oftalmológica completa, utilizando estudios especializados como tomografía de coherencia óptica (OCT), retinografía, angiografía fluoresceínica y ecografía ocular cuando están indicados. Estas herramientas permiten detectar alteraciones inflamatorias, evaluar posibles complicaciones y realizar un seguimiento preciso de la enfermedad.
El tratamiento se adapta a cada paciente y puede incluir medicación antiinflamatoria, corticoides, tratamientos inmunomoduladores o antimicrobianos, según el origen y la gravedad del cuadro. En determinadas situaciones, es necesario trabajar de manera conjunta con especialistas en reumatología, infectología o medicina interna.
Sin un control adecuado, la inflamación ocular puede ocasionar complicaciones como cataratas, glaucoma, edema macular y daño de la retina, con riesgo de pérdida visual permanente.